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El Niño es un fenómeno meteorológico impredeciblemente cíclico, es decir, se manifiesta en un intervalo de tiempo que hasta hoy no se ha definido con exactitud, sin embargo, se calcula que aparece en un periodo de tiempo entre tres a diez años. Debido a esto, los especialistas solo pueden diagnosticar las probabilidades que existen cada año para que el fenómeno se haga presente.

Durante los últimos años se ha discutido si las condiciones climatológicas son propicias para que “El Niño” se haga presente este año y de acuerdo a la investigación del NOA (National Oceanic and Atmosferic Administration) el fenómeno ya se está haciendo presente.

¿En qué consiste este fenómeno?
Es el recorrido anómalo de las corrientes de aguas cálidas de la zona intertropical, donde se superponen a las aguas más frías del hemisferio norte, dando por resultado un incremento de temperaturas en las regiones marinas correspondientes a la corriente de Humboldt.

Uno de los factores influyen en la presencia de este fenómeno es la propia oscilación en la rotación de la Tierra haciendo que las aguas cálidas del Pacífico (sobre todo en las costas de la zona de Perú, Ecuador y Colombia) irrumpan en corrientes de aguas más frías causando anomalías a escala global.

¿Cómo afecta esto a la vida en nuestro planeta?
El registro más catastrófico registrado de este fenómeno fue en los años de 1997 – 1998, acabó con la vida de más de 2,100 personas y causó daños materiales a nivel mundial que ascendieron a más de US$ 33 billones de dólares. Este fenómeno no solo afecta a la vida de las personas, también es capaz de alterar ecosistemas enteros, eliminando especies de flora y fauna a nivel planetario.

Este ciclo natural, sirve para fortalecer los ecosistemas y el espacio de tiempo con el que aparece, es el tiempo que le da al planeta para recuperarse.

El problema es: ¿Qué pasaría si este evento se presenta con mayor frecuencia?
Con los cambios climatológicos, los ecosistemas tal vez no tengan tiempo suficiente para recuperarse antes de que el próximo “Niño” vuelva a impactarlos.

Tenemos que tomar conciencia y realizar labores con vista al futuro, cuidar los ecosistemas, contabilizar las especies de flora y fauna, sean comerciales o no, debemos ayudar a que la fuerza de la naturaleza cause un impacto menor en ellos.
Restringir el comercio y el turismo en algunas áreas sensibles a este fenómeno y así aportar para que las especies afectadas puedan resistir el embate del “Niño”.

Como seres humanos debemos estar preparados para los desastres naturales, generando políticas de prevención en nuestras comunidades y aportar al desarrollo sostenible, usar energías renovables, aportar y fomentar el reciclaje. De esta manera podríamos sentir menos el impacto de este fenómeno cíclico.

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